En las Redes del Tiempo
Ir a Portada
Compartir en:     

EL HORNO DE MICROONDAS


Cápsula 26 del 11 de Enero de 2003

Investigación y Guión: Conti González Báez


Preguntar quién inventó las microondas es como preguntar quién inventó la electricidad. La energía de microondas es un fenómeno natural que ocurre cuando la corriente eléctrica fluye a través de un conductor. Las microondas son una forma de radiación electromagnética que es muy similar a la luz solar y las ondas de radio.

Como muchas grandes invenciones, el horno de microondas es un producto derivado de otra tecnología. Fue durante un proyecto de investigación relacionado con el radar que Percy Spencer, un ingeniero autodidacta de la compañía Raytheon, notó algo muy inusual mientras probaba un magnetrón.

Poco después de la Segunda Guerra Mundial, Percy Spencer, ya conocido como un genio de la electrónica y héroe de guerra, estaba recorriendo uno de sus laboratorios en la compañía Raytheon. Se detuvo momentáneamente delante de un magnetrón, el tubo de poder que impulsa un equipo de radar. Sintiendo de pronto una extraña sensación, Spencer se dio cuenta que la barra de chocolate que traía en su bolsillo había empezado a derretirse.

Spencer, quien obtuvo 150 patentes en su vida, sabía cómo aplicar su curiosidad. Así que hizo lo que hubiera hecho cualquier inventor: fue por un poco de maíz palomero. Spencer puso la bolsa cerca del magnetrón y se alejó un poco para observar cómo empezaban a estallar los granos, convirténdose en blancas palomitas de maíz.

A la mañana siguiente, Spencer decidió poner el tubo de magnetrón cerca de un huevo. Llamó a un colega y juntos observaron cómo el huevo empezaba a vibrar y estremecerse. El rápido aumento de la temperatura dentro del huevo estaba causando una tremenda presión interna. El colega, curioso, se movió para observar más de cerca el fenómeno, justo cuando el huevo explotó, salpicando yema caliente en toda su sorprendida cara.

A Spencer, en cambio, se le iluminó la cara con una conclusión científica lógica: el chocolate derretido, el estallido de las palomitas de maíz y el huevo explotando eran debido a la exposición a la energía de microondas de baja densidad. Por lo tanto, si un huevo podía cocinarse tan rápido, ¿por qué no otros alimentos?

Así empezaron los experimentos de Spencer y la compañía Raytheon para desarrollar el horno de microondas. El primero que fabricaron pesaba ¡340 Kilogramos! y tenía la altura de un refrigerador.

Al principio, fue usado exclusivamente en restaurantes, carros de ferrocarril y trasatlánticos, lugares donde grandes cantidades de comida debían ser cocinadas rápidamente. Era sumamente caro, ya que costaba 5,000 dólares. Además, el tubo de magnetrón debía enfriarse con agua, por lo que requería de instalaciones de plomería.

Los expertos culinarios pronto se dieron cuenta de las desventajas del horno. La carne se negaba a dorarse. Las papas a la francesa se ponían blancas y fláccidas. Para empeorar las cosas, el cocinero de Charles Adams, el presidente del consejo de Raytheon, renunció porque se le pidió que preparara la comida en un horno de microondas.

De hecho, tomó décadas después de la invención del horno de microondas para que éste fuera mejorado y refinado hasta el punto en que pudiera ser útil al consumidor promedio. Se logró hacer un horno más confiable, ligero y, con el uso de un magnetrón enfriado por aire, sin que se necesitara una instalación especial de agua.

La industria alimenticia pronto reconoció su potencial y empezó a usarlo para deshidratar papas, tostar granos de café y cacahuates, además de utilizarlo para pre-cocinar diversos platillos.

Otros usos industriales fueron el secado de corcho, cerámica, papel, cuero, tabaco, textiles, lápices, flores y cabezas de cerillos. El horno de microondas había sido adoptado por el mercado comercial y sus posibilidades parecían infinitas.

Los avances tecnológicos y desarrollos posteriores llevaron a un horno práctico y accesible en precio para su uso en la cocina del hogar. A partir de los setentas, el público empezó a aceptarlo y a valorar sus grandes ventajas, sobre todo en el ahorro de tiempo y energía.

Percy Lebaron Spencer nació en un pueblo del estado de Maine, Estados Unidos, en 1894. Quedó huérfano a muy temprana edad y nunca pudo terminar la educación primaria. Sin embargo, se convirtió en Vicepresidente y miembro del Consejo Directivo de Raytheon, recibiendo 150 patentes durante su carrera, muchas de ellas relacionadas con radares.

Spencer continúo siendo consultor en Raytheon hasta su muerte en 1970, a los 76 años. Era considerado uno de los más importantes expertos del mundo en el área de las microondas. Pese a su falta de educación secundaria, dedicó toda su vida a la investigación y nunca se cansó de aprender algo nuevo cada día.

Debido a sus logros, Spencer recibió la Medalla por Servicio Distinguido de la Marina de los Estados Unidos, fue llevado al Salón de la Fama de Inventores de ese país y un edificio de la compañía Raytheon fue bautizado con su nombre.

Hoy en día, las “cajas de radar” de Spencer derriten chocolate y hacen palomitas de maíz en más de 200 millones de hogares del mundo y se han desarrollado diversos utensilios y recetarios para aprovecharlo mejor. Considerado en un principio un lujo, el horno de microondas llegó a convertirse en una necesidad para nuestra acelerada forma de vida.

Si usted tiene un horno de microondas o piensa adquirir uno, es importante que siga algunos sencillos consejos de los expertos, para aprovecharlo mejor:

Nunca hay que encenderlo con la puerta abierta o sin ningún alimento adentro. No deben almacenarse alimentos como galletas, pan, botanas o algún otro material inflamable adentro de él. Esto es debido a que si cae un rayo en las líneas de electricidad y hay una descarga súbita, el horno pudiera encenderse.

El tenerlo desconectado mientras no se esté usando permite evitar peligros y también ahorrar electricidad.

Es recomendable usar recipientes o especiales para microondas, pero también pueden utilizarse materiales como vidrio refractario, porcelana (excepto si tiene algún filo metálico en su decoración), barro, plástico, papel y cartón.

No deben introducirse recipientes u objetos metálicos al horno, porque interfieren con la cocción y pueden dañar el horno. Esto incluye las tiras cubiertas de plástico que cierran las bolsas de algunos productos como el pan de caja y las grapas de algunas etiquetas de té; aunque la mayoría de los fabricantes ya no las usan, más vale revisar bien.

Tampoco deben introducirse utensilios de madera, ya que ésta se seca y cuartea con las microondas.

En algunas ocasiones, pueden cubrirse partes de alimentos como las alitas del pollo o los huesos de alguna carne con papel de aluminio, para evitar que se quemen mientras se cocina el resto, pero nunca deben usarse hojas grandes de este papel.

Es posible calentar ciertos alimentos sobre un plato de cartón o una toalla de papel, como bizcochos, rebanadas de pizza, hot cakes o sandwiches.

No deben calentarse alimentos en bolsas o recipientes cerrados, pues pueden explotar. Esto incluye a los huevos enteros, que no deben cocinarse en este tipo de horno, sino en la estufa, como los huevos tibios o duros.

Hay que perforar con un palillo o tenedor la piel o membranas de ciertos alimentos que conservan humedad al cocinarse, como papas, calabazas y yemas de huevo, para permitir que escape el vapor y evitar que exploten.

Para conservar la humedad de algunos platillos como pastas o purés, pueden cubrirse con un plástico autoadherible o encerado, una toalla de papel o bien, bolsas o tapas especiales para microondas. Hay que quitarlas con cuidado, pues puede desprenderse vapor muy caliente al removerlas.

Cuando sea necesario mover sopas u otros guisados para que se descongelen en forma pareja, esto debe hacerse parando por completo el horno y revolviendo de afuera hacia adentro, ya que las microondas cocinan las partes externas de los alimentos más rápidamente que las porciones centrales.

Sin embargo, en este tipo de hornos no es necesario revolver tanto la comida como cuando la cocinamos de manera tradicional. Lo que sí debe hacerse igual que siempre es dar vuelta a algunos alimentos, como carnes y aves.

Debido a esa característica de las microondas, si vamos a calentar un plato combinado de alimentos, hay que poner al centro los más porosos y que se cocinen más rápido, como el pan, por ejemplo y en la parte exterior los más densos y que tarden más en calentarse, como la carne.

Al cocinar, también hay que acomodar los alimentos en forma circular y no en filas, con las partes más densas en la parte exterior. Por ejemplo, el brócoli, con los tallos -que son más gruesos- hacia afuera; en el caso de los camarones, con las colas hacia el centro y así con todos los alimentos.

Las microondas siguen cocinando después de apagar el horno, por lo que al descongelar las carnes y pescados, deben sacarse con el centro aún un poco congelado, para que terminen de descongelarse durante el tiempo de reposo.

Siempre hay que dejar reposar los alimentos y bebidas recién salidos del horno, para que terminen de cocinarse de manera uniforme y además, evitar posibles quemaduras.

Debido a que la cocción no es siempre pareja, los fabricantes recomiendan no usarlo para calentar biberones o alimentos para bebés o niños pequeños.

Hay que recordar que, a diferencia de cuando cocinamos en la estufa o el horno tradicional, es necesario aumentar el tiempo de cocción si cocinamos cantidades mayores de alimentos. Por ejemplo, si una salchicha, una rebanada de tocino o un huevo revuelto están listos en un minuto, dos piezas lo estarán en dos minutos.

Como los diferentes modelos de horno varían en cuanto a su poder, es necesario ir haciendo pruebas y anotando los resultados, para que todo quede en su punto. Una buena idea es leer las recomendaciones que traen algunos productos y a partir de ellas, ir ajustando los tiempos de cocción.

En el caso del uso del horno de microondas, es totalmente cierto el dicho de que “la experiencia hace la diferencia”, por lo que hay que tener paciencia para ir aprendiendo sobre la marcha.

Aunque es una maravilla el poder descongelar un bistec en un minuto, recalentar en segundos unas deliciosas “sobritas” o tener listo un café o té caliente en un par de minutos, utilizar el horno de microondas tan sólo para descongelar o recalentar la comida es desperdiciarlo.

Ademásde leer bien las instrucciones de nuestro horno, en cualquier librería podemos encontrar recetarios para microondas que pueden servirnos de guía si somos principiantes, con útiles consejos y tips para aprovechar mejor nuestro horno.

Inclusive los chefs más reacios a cocinar en él han ido descubriendo poco a poco sus ventajas y han creado un sinfín de recetas que incluyen aves, carnes, pescados, mariscos, vegetales y postres. Estas recetas gourmet también han sido publicadas en recetarios que incluyen una gran variedad de platillos. Los hay para todos los estilos, gustos y presupuestos, por lo que vale la pena explorar la sección de cocina de nuestra librería favorita.

Una de las grandes ventajas que ofrece el horno de microondas es la posibilidad de cocinar con muy poca grasa, preparando así alimentos más sanos.

Con un poco de práctica, es posible ir cocinando en el microondas platillos cada vez más sofisticados, que además de nutritivos y lucidores, nos permiten ahorrar mucho tiempo y energía.



Copyright © 2010 México Grupo Radio Centro Todos los derechos reservados