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VALENTINA TERESHKOVA

Cápsula 242 del 10 de Marzo de 2007

Investigación y Guión: Conti González Báez



Valentina Vladimirovna Tereshkova nació el 6 de marzo de 1937 en Maslennikovo, una aldea a 200 kilómetros de Moscú, Rusia, entonces parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Pertenecía a una familia campesina de muy pocos recursos. Cuando tenía dos años, su papá, el Sargento Vladimir Tereshkov, murió combatiendo durante la campaña de Finlandia en la II Guerra Mundial. Su mamá, viuda a los 27 años, tuvo que criar sola a sus tres hijos, lo cual fue muy difícil.

La familia se trasladó a la ciudad de Yaroslavl, a orillas del Volga, donde la madre y la hermana mayor se emplearon en una fábrica textil. Su mamá trabajaba tanto que Valentina y sus hermanos nunca la vieron en un momento de ocio o de descanso.

Valya, como le llamaban cariñosamente, también tuvo que trabajar a los 17 años, mientras estudiaba la secundaria nocturna. Era una chica sana, deportista y muy audaz; tanto, que en sus horas de ocio practicaba el paracaidismo en un club aéreo de aficionados.

En diciembre de ese año, una comisión especial estuvo recorriendo los clubes de paracaidistas, con el objeto de seleccionar candidatos para hacer vuelos espaciales.

Las naves soviéticas Vostok no tenían mecanismos seguros para frenar y aterrizar. Debido a esto, los cosmonautas era catapultados de la cápsula cuando aún se encontraba a 10 kilómetros del suelo y completaban el descenso en paracaídas.

El entonces líder soviético, Nikita Kruschov, soñaba con que una soviética fuera la primera mujer que viajara al espacio para continuar la senda marcada por Yuri Gagarin, el primer hombre en el espacio.

Con una experiencia de 163 saltos en paracaídas, Valentina fue elegida como candidata, pese a su juventud. Dos meses después, entre más de cuatrocientas aspirantes y tras una dura competencia con todo tipo de pruebas físicas, técnicas e intelectuales, cinco mujeres fueron seleccionadas para el Cuerpo Femenino de Cosmonautas; entre ellas, Valentina Tereshkova.

De inmediato comenzó su preparación en el Centro de Entrenamiento para Cosmonautas. Consistía en un duro adiestramiento físico para habituarse a la ausencia de gravedad en el espacio. Las jóvenes giraban “por diez”, como denominaban a las 10 unidades de sobrecarga; su peso de 60 kilos se convertía en 600 kilogramos con la fuerza centrífuga.

También tenían clases teóricas de matemáticas, meteorología, astronomía, física, diseño de cohetes, computación y navegación espacial. Además, había vuelos en jets, saltos en paracaídas y largos periodos de aislamiento para prepararlas psicológicamente.

Como se trataba de una misión dual, en un principio estaba planeado que volaran dos mujeres, una en la nave Vostok 5 y otra en la Vostok 6, pero el Soviet Supremo decidió que sólo iría una mujer, mientras que un varón tripularía la otra nave. La selección definitiva se hizo en el último momento.

Primero fue lanzada la Vostok 5 con el cosmonauta Valery Buykovsky a bordo. Dos días después, el 16 de junio de 1963, desde la base espacial de Baikonur, despegó la nave Vostok 6 tripulada por Valentina Tereshkova, de 26 años, que se convirtió así en la primera mujer cosmonauta de la historia.

Ella tenía como nombre en clave Chaika, que significa “gaviota” en ruso. Su primer mensaje fue: "Aquí Chaika. En la escotilla veo el horizonte. A través de las nubes distingo una franja celeste. Ahí está la Tierra. ¡Qué hermosa es! Todo marcha bien".

Ambas naves establecieron contacto por radio y llegaron a estar a menos de 5 kilómetros de distancia mientras orbitaban la Tierra. Buykovsky tenía como nombre en clave Yastreb, que significa "halcón". De esta forma, la gaviota y el halcón surcaron el espacio como unidos por un hilo invisible.

Valentina condujo la nave durante 71 horas, casi tres días, suficientes para superar en un 50% el tiempo sumado de todos los astronautas estadounidenses que habían circunvolado el planeta.

Además de todo lo relacionado con el control de la nave, realizó numerosos experimentos, relacionados con la radiocomunicación y el análisis comparativo de los efectos del vuelo espacial en el organismo de hombres y mujeres.

Durante una conversación radial con la Vostok 6, Kruschov, emocionado, le dijo a Tereshkova; "Permítame llamarle simplemente Valentina, Valya. Nos sentimos llenos de orgullo por tener a una de nuestras jóvenes en el espacio”.
Tras haber dado 48 vueltas a la Tierra, Valentina Tereshkova aterrizó el 19 de junio. Unas horas después aterrizó su compañero de la Vostok 5.

En ese entonces, su hazaña pasó casi desapercibida en prácticamente todo el mundo occidental, debido a la guerra fría. Por si fuera poco, hubo quienes intentaron quitar méritos a la primera incursión de la mujer en el espacio, diciendo que se trataba de un mero acto propagandístico de los comunistas.

Aunque la cosmonauta se mantuvo al margen de esta polémica, dijo que nunca aceptaría el juicio de que el vuelo de la primera mujer cosmonauta fue sólo propaganda, porque se preparó para ello cabalmente. Llegó como paracaidista y se convirtió en cosmonauta.

En realidad, no fue nada fácil. La Vostok 6 no contaba con los adelantos que existen hoy en día y Valentina soportó las condiciones del largo vuelo en el incómodo habitáculo de la nave, en el que apenas se podía mover, cumpliendo el programa trazado.

Después de su histórica misión, fue nombrada Héroe de la Unión Soviética y distinguida con la Orden de Lenin. Cuando se le preguntó cómo podría agradecerle la Unión Soviética su servicio a la patria, ella pidió al estado buscar y dar a conocer el lugar donde su padre había muerto en acción. Se construyó un monumento en Lemetti, en la frontera rusa con Finlandia, país que ha sido visitado varias veces por la cosmonauta.

Cinco meses después, Valentina Tereshkova se casó con el cosmonauta Andrian Nikolayev en una ceremonia encabezada por Nikita Kruschov y se habló mucho de que el matrimonio fue decidido por los dirigentes políticos de la Unión Soviética, con el objetivo de armar un "matrimonio cósmico".

Al año siguiente, la pareja tuvo una hija, Elena Andrianovna. La "bebé espacial" fue sometida a numerosos exámenes, dado que era la primera persona cuyos padres habían viajado al espacio, pero se comprobó que era una niña normal.

Aunque estaban previstos más vuelos tripulados por mujeres e incluso una tripulación femenina en una nave de tres plazas, ese mismo año se disolvió el grupo femenino.

Pasaron 20 años para que una mujer volviera al espacio. En 1982, la rusa Svetlana Savitskaya viajó en la nave Soyuz. Al año siguiente lo hizo la primera estadounidense, Sally Ride, a bordo del transbordador Challenger.

Valentina Tereshkova estudió en la Academia de la Fuerza Aérea de Zhukovski y se graduó como Ingeniera Espacial en 1969. Continuó trabajando en el programa espacial y fue la única mujer que obtuvo el grado de General de Aviación.

Debido a su prominencia, ocupó diversos cargos políticos en la U.R.S.S. Fue miembro del Soviet Supremo, formó parte del Presidium y perteneció al Comité Central del Partido Comunista.

Presidió el Comité de Mujeres Soviéticas y representó a su país en la Conferencia Mundial de la ONU sobre el Año Internacional de la Mujer, celebrada en México en 1975. Dos años después, recibió su Doctorado en Ingeniería.
Tereshkova se divorció de Nikolayev en 1982 y se casó por segunda vez con el Dr. Yuri Shaposhnikov, quien murió en 1999.

Tras el colapso de la Unión Soviética, encabezó la Agencia para la Cooperación Internacional de Rusia. Al cumplir 60 años, se retiró de la fuerza aérea y del cuerpo de cosmonautas.

A partir de entonces ha sido miembro del comité editorial de la popular revista científica “Vuelo”, ha trabajado como científica en el Centro de Entrenamiento de Cosmonautas Yuri Gagarin y ha colaborado en proyectos privados de ayuda a huérfanos, así como en la promoción científica y cultural de Rusia.

Ha sido condecorada en muchos países del mundo y honrada con la Medalla de la Paz de las Naciones Unidas. Fue distinguida como "La Mujer del Siglo XX" por la Asociación Internacional de Mujeres y ha recibido doctorados Honoris Causa de las universidades de Edimburgo y Valencia. Un cráter en la Luna fue bautizado con su nombre.

En los años 60, su hazaña inspiró una canción popular en la Unión Soviética, "Valushka". También le han dedicado canciones la chilena Violeta Parra, el canadiense Kurt Swinghammer y la banda de electro pop Komputer.

Con motivo de su cumpleaños número 70, Valentina Tereshkova fue recibida el 6 de marzo de 2007 por el presidente de Rusia, Vladímir Putin, en su residencia a las afueras de Moscú.

Putin destacó la enorme contribución de la primera cosmonauta al desarrollo de las relaciones entre Rusia y otros países. Dijo que su vuelo espacial ha sido y sigue siendo objeto de orgullo del pueblo soviético y ruso. Ella le contestó que servirá a su país hasta el final.

El mandatario le regaló un ramo de flores y un cuadro de la pintora Natalia Tkachenko, le invitó una taza de té y la felicitó con motivo del Día Internacional de la Mujer.

Asimismo, le informó que ha firmado un decreto sobre su condecoración con la Orden al Mérito, cuya ceremonia de entrega se celebrará en el Kremlin, de manera solemne.

Posteriormente, todos los asistentes se tomaron fotos con la heroína, quien incluso tuvo que posar junto al perro Connie, mascota de Putin.
Tras veinte años de silencio con la prensa, Valentina Tereshkova reveló algunos secretos de su histórica misión espacial. En particular, que el primer vuelo al espacio de una mujer pudo terminar en tragedia, ya que la cosmonauta corrió el riesgo de nunca regresar a nuestro planeta.

Relató que se produjo un error en el programa de vuelo, el cual condujo a que el aparato, con cada nueva vuelta, en vez de acercarse a la Tierra, se alejara. Sólo en la segunda jornada de su misión se logró subsanar el fallo desde el Centro de Control de Vuelos de Moscú y devolver la nave a la órbita prevista.

Ahora abuela de dos nietos de once y tres años, dijo que se siente feliz de que le haya tocado la difícil tarea de ser una de las pioneras de la exploración del espacio y aseguró que, si contara con el dinero suficiente, viajaría otra vez al espacio como turista.

La intrépida mujer confesó que también disfrutaría volar a Marte, ya que ése era el sueño de los primeros cosmonautas. Comentó que está preparada y dispuesta para hacer el viaje; fue conmovedor cuando aclaró que incluso lo haría con sólo el boleto de ida.



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